Der Winter ist für die Toten // El Invierno es para los muertos

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Der Winter ist für die Toten // El Invierno es para los muertos

Mensaje  Invitado el Jue Sep 12, 2013 10:01 pm


Der Winter ist für die Toten

Idhún
Drackwen
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King Schultz recordaba su muerte con un dolor orgulloso; al tiempo, era consciente de que de hecho podía hacerlo, y de las implicaciones del hecho.  Jamás el pensamiento de algo más allá del último aliento le había pasado desapercibido, pero su vida había dado los tumbos suficientes para no poder permitirse la filosofía de esas ideas sobre la muerte demasiado a menudo.
Ahora, sin embargo... se veía obligado a hacerse creer aún que no se trataba de un sueño. Habría resultado reconfortante de ser un sueño. La muerte nunc a lo había asustado en exceso, y ahora que había pasado la experiencia, se encontraba con que una parte de él estaba casi molesta porque las circunstancias lo hubieran arrancado del cálido abrazo de las tinieblas. No había dolor en las tinieblas; ni memoria. No había amenaza, rencor, ni miedo. No había pesadillas. No había... No había emoción. No había atardeceres con el horizonte como único destino. No había cerveza, abrigos de piel trenzada, sombrererías. Le faltaba el crujido del mundo al pisarlo para caminar sobre su interminable superficie. King recordaba las tinieblas como un amargo obsequio, franco y directo como la esencia de la verdad. En su lugar, había escogido un cepo envuelto en primoroso aluminio para regalo. Ya no había modo alguno de liberarse de aquel pacto.
Abrió los ojos al mundo que ahora lo abrigaba. Un lecho, poblado de rocas filosas, de lo que había sido antaño un caudaloso río, era todo lo que rodeaba su visión hasta un cerco de coníferas oscuras y de un tono apagado, similar a la ceniza. Le habría gustado encontrar abedules, pero la suerte no había estado de su parte en aquel detalle. El lecho pedregoso se transmutaba en un sendero apenas reconocible, de tal antiguedad que ya se alzaban árboles nuevos en el mismísimo camino; todo el lugar contaba con un aire húmedo y amargo. Esperaba sinceramente que aquello no fuera todo.
-Lamento la interrupción -acertó a exclamar levantando los ojos hacia un firmamento plomizo. No contaba con un extenso conocimiento de aquel mundo, pero por lo que su "benefactor" le había dado a entender, el humor de los seis dioses que lo regentaban era tan voluble como letal. Siempre convenía presentarse con educación.
Inmediatamente después se puso en pie con resolución, dispuesto a hacer un firme intento de llegar a alguna parte. Un pie tras otro en dirección al sendero casi borrado: ese fue el comienzo de un camino que, según sus aciagas previsiones, estaría sembrado de circunstancias tan increíbles como peligrosas.
Sonrió; era una emocionante perspectiva.
 


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Re: Der Winter ist für die Toten // El Invierno es para los muertos

Mensaje  Invitado el Vie Sep 13, 2013 3:09 pm

Un gruñido gutural escapó de mi garganta. La sangre fría me chorreaba por las manos. La rabia que me consumía gritaba en su propio idioma, imparable y enloquecida como una fiera salvaje. Respiraba fuerte, inmerso en el dulce caos que me rodeaba. El dolor, la muerte, los siseos en la oscuridad. Mi espada segaba la carne escamosa en un torbellino cortante y terrible, como si los mismos dioses la hubiesen afilado. Yo sabía ya que no había mejor patrón que la Muerte.

Un flechazo me atravesó. Me giré como una serpiente, abalanzándome sobre el arquero szish. El resto de su grupo ya estaba muerto, había huido o trataba de hacerlo. Mi hoguera seguía ardiendo en mitad del caos sangriento. Jamás habían cometido un error mayor al atacar a un viajero solitario. Jamás.

El szish cayó con una exclamación de sorpresa y dolor. Mi espada le atravesó el brazo casi a la altura del hombro, clavándolo al suelo. Gritó.

-¡La chica! -rugí, con una locura rabiosa en los ojos- ¡Dime dónde está o te juro que te destripo aquí mismo!

-¡Esstá viva! -aulló al instante. Los szish nunca eran estúpidos- ¡Te llevaré hassta ella! ¡No esstá lejos!

Aparté a patadas la rabia de mi cerebro. Concentrarme. Mente clara. Solté al szish con brusquedad contra el suelo, arrancando mi espada. Dio un grito ahogado, sujetándose el brazo herido con una mano temblorosa. Esperé a que se pusiera de pie, sin bajar la guardia un solo instante. Aún con la respiración alterada, repasé de un vistazo rápido lo que había pretendido ser mi tranquilo campamento provisional para la noche, lejos de caminos peligrosos. Por desgracia, uno acababa descubriendo que todos los caminos eran peligrosos si esperabas lo suficiente o tenías la suerte atravesada.

Mi hoguera seguía encendida, sin un sólo madero fuera de sitio. Me acerqué a zancadas y la desordené de una patada. Nunca me han gustado los chistes.




Amaneció sobre el bosque, y aún caminábamos. En aras de la precisión, yo caminaba, con una prisa grave, y Romanzha cojeaba apoyada en mí, semiinconsciente. La había alcanzado una flecha impregnada en veneno, y una fiebre helada le dificultaba el camino. No me hacía ilusiones. El pueblo más cercano estaba mucho más lejos de lo conveniente, y aún más de lo que le había dicho a ella. No sabía si llegaríamos a tiempo.

El camino se abrió a un recodo doblado, y a una encrucijada más, adornada con otro de aquellos postes de madera con serpientes labradas que marcaban el camino, señales del territorio szish. No tenía ni idea de lo que había empujado a la chica a atravesar aquella zona. Hacía mucho que le había perdido la pista, y no esperaba realmente volver a verla. Había llegado a olvidar por completo sus extrañas promesas, el misterio de sus ojos hechos de océanos helados. Sin embargo, cuando vi sus armas en manos de los bandidos szish, un resorte de rabia había saltado en mi interior. Yo la había conocido, había luchado a su lado. Arrebatar la idea de la chiquilla de cabello de cuervo atravesando aquel mundo en alguna parte era como arrebatarme algo de mi exclusiva propiedad: algo que no estaba dispuesto a permitir.

Mi mano derecha saltó al pomo de la espada aún antes de que mis ojos terminaran de comprender lo que veían: un caminante se acercaba por la vieja senda que se cruzaba con nuestro camino, más nuevo y considerablemente más transitado. Conocía el camino; un sendero perdido que no conducía ya a ninguna parte. ¿Quién era aquel tipo? Cuando viajabas, había varias cosas que aprendías sí o sí. Una de ellas era que los extraños solitarios con vestimentas estrafalarias eran magos. Siempre eran magos. Sin embargo, aquel en particular no tenía la pinta que yo le había visto a la gran mayoría de los magos...

Y si alguien iba vestido aún más raro que un mago, debía de traer una historia interesante o estar como una verdadera regadera.


Psst:
Romanzha postea ahora. Ya lo que hablamos por mp.
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Re: Der Winter ist für die Toten // El Invierno es para los muertos

Mensaje  Invitado el Jue Sep 19, 2013 9:43 pm


Perdonad la tardanza, y el mal post, pero... Bachillerato.





La fiebre había embotado mis sentidos; mi memoria yacía sobre un lecho de dulce y acongojada confusión, inconsciente de su propia realidad. Como si un frío algodón me envolviera por completo, mis pies apenas sentían el contacto con el suelo, ni con el resto de mi cuerpo. Con el paso de las pálidas y amortajadas horas, incluso el dolor se había disipado.

Esperaba soñar: un consuelo nacido más del egoísmo que de la desesperación. No me había llegado a preguntar qué hacía Bronn Warg allí, ni cómo había llegado a encontrarme. Las escamas de los szish eran ahora una parte más del bosque, tan fría como en vida; tan muerta como el suelo.

¿Me elevaba? No, la tierra aún sostenía mi andar errante. Sabía que él me sostenía, por el mero hecho de que, de lo contrario, mis piernas habrían sido incapaces de sostenerme y guiarme por aquel sendero interminable. ¿Habíamos hablado, acaso, o no era más que otra parte del desvencijado velo de grises ilusiones con que mi mente  se engañaba a sí misma? No podía saberlo. Tampoco lo deseaba. El deseo era un privilegio desplazado cada vez más por la ilusión de la locura y la muerte.

El sueño de libertad... mi sueño... Aún persistía el recuerdo de la victoria de los Seis. De la Libertad. El recuerdo de aquella victoria se apoderó de mis pensamientos perdidos y los acogió en la familiaridad y la alegría; era la felicidad de las amapolas machacadas y los ojos velados que se cerraban para siempre. El último refugio del agotador camino antes de la marcha...

Habíamos vencido.

Sonreí, y caí de rodillas al suelo, y mis rodillas no notaron la tierra al chocar con ella, como la tierra misma tampoco debió de notar el tacto de las lágrimas que se derramaron de mis ojos cansados. Un sentimiento extraño se apoderaba de mi corazón; el último sentimiento. La última hora. Era una presión gentil, cálida y familiar. Si lloraba, no era de dolor. No era de tristeza. Había llegado al final del camino, y me alegraba de haber tenido la oportunidad de caminar...

Caí. El pájaro de oxígeno que dormía en mis pulmones se sobresaltó, y al alejarse volando me arrancó un suspiro.
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Re: Der Winter ist für die Toten // El Invierno es para los muertos

Mensaje  Invitado el Lun Sep 30, 2013 4:51 pm

Debo decir lo mismo... así que no aceptaré disculpas que deberíamos dar todos.





Der Winter ist für die Toten

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-¡Cielo santo! -King echó a correr al instante de ver caer a la joven. El pedregoso sendero no acompañaba; menos teniendo en cuenta la enfermedad que aparentaba sufrir. No se planteó la posible reacción de los misteriosos recién llegados, que parecían salidos de alguna mítica historia en papel (probablemente armados con similar estilo). Nunca había dado con un problema en el miedo; no obstante, su despreocupación se veía remarcada fuertemente tras su muerte. ¿Qué más podía pasar? Y desde luego, tras el pacto... ¡En fin, no quedaba mucho a lo que temer, en todo caso!
Llegó sin tardanza junto a la herida. No era más que una muchacha... Miró con claro interrogante al acompañante de la chica, curioso por una explicación. Sin embargo, no había tiempo que perder.
-¡Soy médico! -informó convincentemente- No estoy armado. Créanme, intentaré ayudarles.
La entrada de la flecha indicaba claramente la posición y envergadura de la herida; no así los daños internos, que trató de suponer reconstruyendo la posible batalla. Había tenido tiempo ya de adivinar, en aquellos escasos segundos de encuentro, que aquel nuevo mundo no era muy diferente de las historias que solían escucharse de fantasiosos reyes antiguos. ¡Ah, Siegfried y Brynhildr de pronto en su camino!
Examinó meticulosamente las marcas de veneno del exterior de la herida, con vista veloz, y se arriesgó a rozarlo con la yema del índice para probarlo; después escupió, preocupado. No lo reconocía con exactitud, y los síntomas captaron de nuevo toda su atención con el objetivo renovado de ser de alguna ayuda.
-Necesita agua -asentó tras hojear sus cuadernos de pensamiento-. Muchos venenos aceleran y diluyen la sangre; es el caso contrario. El veneno sigue agolpado en la herida, y... -determinó no seguir con la explicación real, larga e innecesaria, repleta de tecnicismos- De cualquier modo, necesita agua.
 


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Re: Der Winter ist für die Toten // El Invierno es para los muertos

Mensaje  Invitado el Sáb Oct 05, 2013 4:06 pm

Una herida que no sangraba. Malditas serpientes.

-Entiendo... no querían matarla deprisa -gruñí. Una muerte lenta... La rabia se trababa en mi pecho, buscando la salida que no me permitía darle. No había nadie a quien culpar, ya. Los szish estaban muertos. Los había matado a todos, incluso al rehén. Incluso a los niños. El recuerdo de la sangre fría manando entre el acero y la carne otorgó a la rabia un tinte más oscuro. Había cosas de las que no podías desprenderte. Desde la primera vez que disfrutabas matando estabas encadenado a aquello; para bien o para mal, dependiendo de tu propia elección. La adicción a la sangre podía ser una condena o una bendición. Yo había escogido la segunda, aunque ambas seguían rondándome. No recordaba la última vez que me había sentido culpable.

Había atrapado a Romanzha antes de que llegar a chocar con el suelo, pero al sopesar su debilidad había comprendido que no podría volver a levantarse. Ahora observaba, con una calma forzada, los intentos del estrafalario caminante por ayudarla.

Lo atravesé con una mirada inquisitiva. Su ropa seguía siendo insoportablemente absurda. Tenía que ser un mago. Eso debería explicarlo todo; también encajaba con los conocimientos de curación... y con la manía de viajar solo, si era un renegado del Círculo. Los magos eran más raros que los geranios de enero. Nadie preguntaba más.

Pero si fuera un mago no necesitaría agua, necesitaría magia. Tampoco llevaba ningún báculo, ni un puñado ridículo de amuletos colgados por todas partes. Bufé, dejando el misterio a un lado. Me fiaría de él, y si no salía bien, sencillamente le rebanaría el cuello. Ni siquiera los magos podían vivir sin cabeza.

-Si nos equivocamos con la clase de veneno que es, podríamos matarla -lo miré intencionadamente, dando a entender que, desgraciadamente, si nos equivocábamos con el veneno yo también podría matarlo a él-. Queda agua en el odre que lleva a la espalda. Si necesitas algo, dilo. Te ayudaré.
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Re: Der Winter ist für die Toten // El Invierno es para los muertos

Mensaje  Invitado el Miér Oct 16, 2013 7:05 pm

...médico...

Me trepaban palabras por las mejillas pálidas, siguiendo el recorrido de vuelta de mis lágrimas. Alguien hablaba, pero ¿sería sabio prestar atención a las voces del delirio? La fiebre me mataba despacio; era el corazón de un sueño de enfermedad, preso del veneno, y se bebía mis años sin prisa... Tenía los ojos cerrados, pero no veía oscuridad, sino un suave torrente de agua densa y gris, salpicada de hojas de otoño. La condensación de los restos deshilachados de mi infancia. Agua mansa, fría y gris como las tardes olvidadas, que parecía saber a canela...

Mis oídos captaron de pronto una palabra perdida en el lento remolino. Agua. Creía haberla repetido para mí misma, pero mis párpados hicieron un lánguido intento de recuperar las fuerzas, y el sueño del torrente gris desapareció. Parpadeé despacio, acostumbrando mi visión extenuada a la realidad, temblando ante la amenaza del dolor entumecido que se apoderaba de mí una vez más. No deberían haberme despertado, pensé. La inconsciencia había sido un dulce presente.

Me forcé a abrir los ojos, a despertar, a escapar del anhelo. No era el momento correcto para morir.

-Estoy viva... -susurré, a pesar de no estar del todo segura. La herida estaba fría y tensa. Me llevé el dorso de la mano a la frente con delicadeza, tratando de secarme el sudor escarchado provocado por el veneno szish. Como rocío sobre una flor que agonizaba...

No conocía al extraño que intentaba ayudarme, y mis fuerzas malogradas no me permitieron el tiempo necesario cuando me asomé a sus ojos. Cerré los párpados, un aleteo fugaz, y caí de nuevo ante la fuerza del delirio. Me hundía; no me ahogaba, pero desaparecía...

...en el agua mansa, silenciosa y templada... salpicada de hojas de otoño...

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Re: Der Winter ist für die Toten // El Invierno es para los muertos

Mensaje  Invitado el Sáb Nov 09, 2013 2:07 pm


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-Estoy viva... -susurraron los labios de la joven malherida. Por un instante sus ojos se abrieron, apuntando a King débiles como flores en invierno; el azul de la mirada enfebrecida lo conmovió como un golpe en el corazón, sin llegar él mismo a entenderlo. ¡Qué médico espantoso! Ya debería haberse acostumbrado al dolor y la amenaza del fin.
-Agua... -murmuró más bien para sí mismo, y sopesó la cantidad que quedaba en el odre, de tamaño mediano, hallando que no era demasiada. Frunciendo el ceño, soltó el cierre para dejar caer unas gotas sobre la herida: aquello debería servir para limpiar parte del veneno. Lo siguiente fue verter con cuidado el resto del agua hacia los labios de la chica, tratando de hacer que bebiera la mayor cantidad posible. No pudo dejar de pensar que no había mucha; tal vez no la suficiente y necesaria.
-Eso debería ayudarla -declaró incorporándose con decisión-. No obstante, me veo en la obligación de recomendar que sigan ustedes el camino. No descansar mermará sus fuerzas, pero ni no encuentra pronto un tratamiento apropiado, es indudable que morirá.
Pretendió suavizar el impacto de sus palabras con cierta máscara de disculpa. Había tenido en consideración la posibilidad de acompañarles, ya que, de cualquier modo, no tenía en mente ningún rumbo... Cualquier dirección le serviría, o más bien, ninguna dejaba de interesarle sobremanera, en aquel mundo nuevo y apenas conocido. Sin embargo, no dijo todo esto en voz alta, y era de suponer que el desconocido guerrero no se había percatado. ¡Menos aún la chica!
-Les deseo suerte -afirmó finalmente, dando una gran sonrisa.
 


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Re: Der Winter ist für die Toten // El Invierno es para los muertos

Mensaje  Invitado el Dom Dic 01, 2013 9:46 pm

-Suerte será lo que necesitemos ambos -suspiré con fuerza, desenvainando sin prisa la daga, fría como el hielo. Siempre fría. La hoja apuntó al médico al mismo tiempo que mis ojos. Demasiado acero señalando en su dirección para ignorar el peligro. Él sabía que estaba hablando en serio.

-Querrás oír algo como "Esto me gusta tan poco como a ti, pero no me queda otra opción" -escupí al suelo, ladeando la cabeza sin bajar la guardia-. Si te hace sentir mejor, imagina que lo he dicho. Hoy no tengo ganas de historias, y eso es decir mucho.

Desvié la mirada un instante hacia la chica moribunda. Tenía los ojos cerrados. Me pregunté si sería capaz de abrirle los párpados si no podía salvarla, para ver una vez más aquel azul extraordinario y poder componerle una canción. Levantaría plazas enteras a suspiros con una canción sobre aquel azul. Era un verdadero trozo de cielo, pero no un cielo claro e insulso repleto de falsas buenas intenciones. Era verdadero azul. El color de un cielo profundo que encerraba tormentas que podrían destrozar un mundo, con nubes tan antiguas y tan densas que habrían podido sostener a un dragón. Un cielo inmenso, desconocido, aterrador. Jamás se me había pasado por la cabeza lo ridículos que iban a parecerme el resto de matices tras vislumbrar los ojos de Romanzha cuando atrapó una rebelión confusa de falsos héroes y la hizo real. Había poder en esa mirada que podía segar vidas y hacer que fuera extraordinariamente correcto. Después de haberlo visto, para mí no había más azul que aquel.

Y allí estaba, el último de los misterios que habían despertado mi cada vez más difícil curiosidad, muriéndose en un camino vacío por culpa de una herida impregnada de veneno szish. Era demasiado absurdo para resultar siquiera injusto.

Una historia como aquella no iba a pudrirse en el polvo si yo podía evitarlo. Y aún tenía preguntas.

-Ya sé que no estás armado, así que evitemos perder el tiempo con faroles, ¿de acuerdo? -hice un gesto con la barbilla hacia el camino- Ve delante. Yo la llevaré, pero no creas que me faltará un arma en la mano si intentas pillarme por sorpresa -mientras hablaba, me incliné para cargar a la muchacha, cuidando no hacer movimientos bruscos-. Con todo, apelo a tu buena intención. ¿Qué puedes hacer mejor hoy que salvar a esta pobre chiquilla condenada?

Sonreí, echando mano de mi mejor carisma de sinvergüenza. Tranquilo, no soy yo a quien ayudas, decía la sonrisa. Yo no soy más que un figurante para que tú te conviertas en un verdadero héroe. Estás formando parte de algo muy grande y maravilloso. Siéntete especial y hazme el día fácil.

Era una sonrisa muy falsa y muy útil para todo el mundo, igual que todas las mejores mentiras.
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Re: Der Winter ist für die Toten // El Invierno es para los muertos

Mensaje  Invitado el Lun Abr 14, 2014 8:32 pm

¡Ya era hora de resucitar esto! El foro de SPWL ha muerto sin remedio alguno y dudo que me moleste en hacer algo al respecto, así que vuelvo a tener tiempo. ¡Hablamos!





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Los ojos de King fueron de la cuchilla del guerrero hasta su rostro, adoptando una seriedad que le habían inculcado el Oeste y el tiempo, a partes iguales. Más de una vez se había visto obligado a hacer frente a amenazas similares. En esta ocasión, sin embargo, la situación le imponía una desventaja casi ridícula por su magnitud. Sin armas, sin aliados... ¡Eso habría sabido encararlo en cualquier rincón de la pradera más oscura de Alabama! Pero en este mundo nuevo, algo mucho más terrible que la muerte o la necesidad imperiosa de ayudar a aquella joven herida lo acuciaba: curiosidad.
Si bien era cierto que siempre había sido capaz de arreglárselas solo, un aliado era algo que podría resultar extremadamente útil. Las escasas nociones que poseía sobre Idhún, cortesía de su "benefactor", no eran, ni de lejos, suficientes para emprender un viaje en solitario sin tropezarse con innumerables problemas. Y aquel guerrero, cuya arma seguía apuntándole sin la más mínima muestra de preocupación, le había dicho ya más de lo que probablemente sospechaba. La perspicacia de King Schultz, aún embotada por los recientes sucesos (incluyendo su propia muerte, lo que debería hacerlo comprensible a cualquiera), podía asegurar los siguientes hechos:
1. El guerrero se preocupaba por la muchacha herida.
2. No tendría escrúpulos en matar a cualquiera que estuviera en su camino.
3. Si de verdad le importaba, sería más abierto a una alianza con alguien capaz de curarla.
4. Probablemente fuera aún mejor si ese alguien compartía su particular sentido del humor.
Dedicándose al instante a la recién planeada estrategia, King dibujó una sonrisa burlona, sin hacer el menor signo de amedrentarse.
-Siempre he sido un filántropo incurable -se encogió de hombros con suavidad, extendiendo la diestra hacia el desconocido-. King Schultz, cazarrecompensas. Extranjero profesional y doctor ocasional. Tampoco me amarga la tarde ver un poco de sangre.
 


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Re: Der Winter ist für die Toten // El Invierno es para los muertos

Mensaje  Invitado el Mar Abr 22, 2014 10:41 pm

La cara del médico aguantó unos segundos más en una seriedad indescifrable. Entonces, desbaratando mis expectativas, su rostro se torció en una sonrisa que no se alejaba demasiado de la mía. No era la respuesta que me esperaba, si es que me esperaba alguna, y el gesto resultaba tan familiar que daba escalofríos. Algún día tendré que admitir en voz alta que me sorprendió. Fue la primera vez que lo hizo, de hecho... y algo me decía, ya entonces, que no sería la última.

-Siempre he sido un filántropo incurable -se encogió de hombros, tendiéndome la mano-. King Schultz, cazarrecompensas. Extranjero profesional y doctor ocasional. Tampoco me amarga la tarde ver un poco de sangre.

Arqueé una ceja, sin renunciar por completo a mi gesto amenazante. Aun así, rechacé el gesto con una breve inclinación de cabeza, encogiéndome de hombros a mi vez.

-Me temo que he matado todo lo que había cerca. Tal vez haya que esperar unas cuantas horas de camino -blandí de nuevo una sonrisa mordaz, y me puse finalmente en pie con un movimiento decidido, cargando a Romanzha conmigo. Pesaba tan poco como había imaginado, tal vez incluso menos. El recuerdo de la batalla barrió mi calma en una última oleada, sordamente amortiguada. Malditas serpientes.

-No hay pueblos a menos de un día de camino -informé con un gruñido resentido, mirando al cielo que ya perdía la luz de la tarde-. Pero conozco un par de sitios de paso. Si no hay ningún mago, por lo menos tendrán agua caliente, hilo de tripa, algún emplasto de hierbas. Estos caminos todavía son zona szish... La gente aún recuerda como tratar con el veneno.

Mi mirada se amargó cuando la levanté hacia las nubes, que se movían oscuras por encima de la brisa templada. El polvo del camino se levantaba en oleadas suaves, apenas perceptibles, como una marea baja, pegándose a la sangre que aún me manchaba la ropa. Di unos pasos; cuero y malla contra tierra, un sonido tan familiar como mi propia respiración. El sendero que cruzaba los árboles estaba tranquilo, y por primera vez en casi tres días el silencio no auguraba problemas. Toda la tensión había desaparecido con los szish y su veneno.

Principios de verano... Los árboles se mecían susurrando, y el buen tiempo me traía recuerdos. Buenos recuerdos, pero perdidos. Ya no valían nada.

-Fíjate... -me giré un instante hacia Schultz antes de emprender la marcha, y solté una risa brusca- Tal vez al final no tenga que matarte. Buenas noticias, por una vez. Ya iba siendo hora.
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