Ficha de personaje: King

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Ficha de personaje: King

Mensaje  Invitado el Miér Sep 11, 2013 5:17 pm



N i c h t       u m       m i c h       w e i n e n ,       N o v e m b e r n a c h t


D a t o s       B á s i c o s

Nombre: King Schultz
Raza: Humano
Edad: 47
Sexo: Hombre
Origen: Alemania, Europa, La Tierra



D a t o s        F í s i c o s


Etnia germana, dentro de la humanidad terrestre. Bajo y de aspecto risueño, color de pelo castaño, trazado de gris, tal como barba y bigote. Ojos oscuros y cejas pobladas. Cuando apareció en Idhún se hizo el firme propósito de no desprenderse nunca de la costumbre de su indumentaria terrestre, aunque tuviera que sobornar sastres mágicos. De momento, lo ha cumplido...

D a t o s        P s i c o l ó g i c o s

Siempre alegre y locuaz. Le gusta confiar en la gente, pero nunca baja la guardia. Más de una vez se ha encontrado ayudando a otros desinteresadamente, en discordancia con sus esfuerzos por mantenerse en el camino del superviviente. De hecho, jamás ha tenido la intención de morir. Por otra parte, carece de una moral que se diga... tradicional. No pestañearía al engañar a alguien descaradamente, ni al quitar una vida, eso sí, considerando que son medios para conseguir un interés. Sin embargo, y en contraste, detesta robar, así como la crueldad y aquellos que la practican. El egoísmo exacerbado nunca lo ha preocupado. Nunca ha parado a preguntarse si se considera una buena persona, y seguramente se conformaría con considerarse una persona. Pese a todo, jamás abandona los buenos modos.


Habilidades: Destreza y puntería infalibles. Gran estratega.
Defectos: Deja que los demás los decidan, y no suele llevarles la contraria.
Aficiones: Siente aprecio por las artes, especialmente la música y la lectura.
Cosas que odias: La crueldad innecesaria, la grosería.
Miedos: Confidenciales.




P a s a d o



   Procedente del Viejo Mundo, la familia Schultz llegó tarde a la costa de los Estados Unidos. Egbert, anciano ya, y delicado de salud, no logró el viaje, perdiendo la fuerza y la vida al concluir su extensa odisea por un futuro más brillante. Ciertamente, con él murió su sueño, ya que la costa no trajo a los pasos de sus familiares la emoción con que el patriarca había aguardado aquel viaje durante décadas. King regaló su juventud a una melancolía ausente, y posteriormente a una joven excepcional, Paula. La primera pereció al contacto con la segunda, y así se forjó una rutina de felicidad y estabilidad. El futuro brillante que había atrapado los sueños de Egbert renacía en la mirada de su heredero.
   La calma, ausente durante toda su vida desde que la juventud quedara atrás, se hizo lejana aspiración, sueño imposible, y finalmente virtud innecesaria con la vida de King Schultz. Una forma de paz que lo había acompañado durante años, cuando su familia por fin había conseguido asentarse en América, se vio desgajada brutalmente por las circunstancias. Una vida sencilla sacudida por la tragedia, y a su vez por el secreto. La muerte de Paula Schultz cayó en el misterio más profundo. El recuerdo del doctor King Schultz, el dentista de caravana, terminó por evaporarse con el paso del tiempo tras su marcha. Lo siguiente que se supo de él fue mucho más al oeste, y no tenía mucho que ver con su antigua vida. Cinco años después, ejercía el oficio de cazarrecompensas del Estado Americano. Las vidas arrebatadas adornaban su nombre a su paso por el país. Era 1858.
   Ese mismo año murió de un balazo en el corazón, en Mississipi. Su muerte, tan voluble como lo había sido su vida, tuvo, en cambio... consecuencias inesperadas. En un estado de oscuro vacío, King dio a entablar encuentro con un ente tan terrible como poderoso, con el que ya se había cruzado, sin saberlo, más de una vez. Aunque apenas recordaría aquella conversación, sí fue consciente de la marca que había elegido y que lo acompañaría en la eternidad... un pacto con el diablo.
   Un pacto a cambio de la inmortalidad, en principio. El poder de viajar entre mundos, en segunda instancia, y casi accidentalmente. Su muerte en un lugar siempre lo llevaría a otro. En ocasiones, tendría que actuar como herramienta para su "benefactor", sin oportunidad de negarse. Y así para siempre...
   Así fue como llegó a Idhún. Como un hombre de mente abierta y de recursos varios, supo salir adelante, con la oscura guía de ahora su eterno acompañante. Dicen que quien trata con el diablo se condena para siempre, pero también que hay una parte del trato que nunca se recuerda bien. King sabía que había exigido algo más, y que le había sido otorgado... pero sería incapaz de recordarlo. Aquella firma en sangre era más poderosa y más extraña de lo que había esperado. Se encontraba en un mundo desconocido, y él mismo era un desconocido para aquel mundo. No tenía miedo, sin embargo.
   Él siempre se encargaría de prestarle ayuda.




F o t o






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