Cuatro palabras de despedida.

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Re: Cuatro palabras de despedida.

Mensaje  Eliwood el Dom Ene 27, 2013 6:21 pm

Un halcón llegó volando hasta Aira. Se posó encima de su hombro, como siempre había, era su costumbre, era a la única que se le ponía en el hombro, sólo a ella y a su amo. Éste tenia una carta especialmente para Aira, que decía así:

Querida,

hace mucho que no nos vemos. Te hecho tanto de menos.
No puedo evitar en pensar estar entre tus brazos, por favor
no me heches de menos. Voy a una batalla sin igual y no
se como va a acabar. No sufras por mi. Hace tanto tiempo ya
de lo nuestro que puedo entender que esta carta no signifique
nada más para ti que unas palabras de un pobre diablo
ante su muerte. Pero quería quedarme con la copnciencia
tranquila antes de la posible fatalidad de mi destino.

Con mucho cariño,
Eliwood, siempre tuyo.
"
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Re: Cuatro palabras de despedida.

Mensaje  Invitado el Dom Ene 27, 2013 7:18 pm

Me preocupaba cada vez más el curso de aquella guerra, que parecía afectar a todo nuestro mundo. No pude evitar sentir una punzada de culpabilidad. Había estado tan escondida del mundo... Ni siquiera había tratado de actuar antes de ese día. Ni siquiera había sabido lo que se tramaba en Idhún, ni los reinos cuyos monarcas se habían repartido el mapa como una tarta adornada, discutiendo por quién se llevaba más guindas mientras acercaban los platos...
Yo era una dragona. Saber volar, y necesitar hacerlo, me había enseñado mucho sobre la libertad. Si te encadenaban las alas... aquello era una muerte en vida. Y tener a alguien sobre ti, observándote, siempre con las cadenas en las manos...
No era la clase de vida que habría elegido jamás, si me dieran la opción. Y allí no había muchas opciones... sólo un enorme sistema de relojería del que parecía casi imposible escapar. Si todo salía mal, por lo menos podía salir volando y no volver nunca a entrometerme en las vidas de los humanos...
-¿Podrías...? -carraspeó Dondiego de repente. Lo miré - Me preguntaba si podrías... darme una vuelta. Volando. Tómame por estúpido y por atrevido, pero no podía callármelo más.
Ambos nos quedamos perplejos unos segundos, y después me pareció que él estaba aguantando la risa. Tragué saliva apretando los labios, sin dejar de mirarlo por puro desconcierto. Ya no sabía si podía ruborizarme más.
-Creo que te caerías. No sé volar despacio... y nunca he llevado a nadie.
Algo llamó mi atención entonces. Un halcón había descendido del cielo oscuro en dirección al grupo reunido que observaba antes. Parecía traer un mensaje. Miré al suelo y luego otra vez a Dondiego, que parecía esperar a que dijera algo más.
-Apúntalo como una pequeña deuda. De momento no quiero matar a nadie. Acabo de llegar -intenté sonreír-. Pero si quieres acompañarme la próxima vez que vaya a volar un rato, puedo intentar mantenerte con vida.
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Re: Cuatro palabras de despedida.

Mensaje  Kvothe el Dom Ene 27, 2013 11:09 pm

A veses nos olvidamos de mirar atrás, a los años de dolor que se ciernen sobre los difuntos. Olvidamos las historias y recuerdos de aquellos que una vez se alzaron como grandes señores, solo para repetir una vez más la historia que amenaza el mundo. Ahora que todo se encuentra sumido en el caos de la guerra, y la tranquilidad de una falsa paz... el joven se da cuenta de su mayor pecado. A través de sus aptos había apoyado a la conquista del mundo, por muy infantil que suene la expresión, dejándolo a manos de personajes corruptos inmerecedores de aquello que habían recibido.

Encontrar aquel lugar había resultado increíblemente sencillo. Utilizando ropajes más honestos, había sido guiado por el propio pueblo hacia los reveldes; desde su pelea con los guardias en la taberna, la noticia de una revolución se había extendido como pólvora... solo era cuestión de saber preguntar, y el camino ya estaba marcado. Al llegar a la entrada del campamento, todo fue aún más sencillo; una falsa identidad. "Illien, juglar que vive del día a día y está cansado de una vida llena de penurias. Sueña con hacer algo más con su vida que cantar poemas a las damas adineradas para cubrir sus gatos..." Se sentía de nuevo... como siempre, como realmente era, interpretando un papel como el actor que siempre había sido.

Con paso seguro se acercó a un grupo de gente reunida. Parecían ser los que dirigían el lugar, debía hablar con ellos de inmediato... casi pareció surgir entre las sombras ante ellos, como un personaje de rostro desconocido debido a la capucha. Lo único que dejaba desvelar era una sonrisa socarrona, peligrosa y sin duda... salvaje. - Disculpen... - Alza su voz llamando la atención. Su voz adquirió un tono potente a pesar de su voz de tenor, uno de los muchos usos que solía aplicar un actor para llamar la atención del público. - Creo que tengo algo que os puede interesar muchísimo... - Permite que aquellas palabras se difuminasen en el aire, comenzasen a tomar forma en la mente de aquellos presentes.



Off: sorry cacapost o si no he nombrado o saltado algo. Necesito hablar con urgencia con vosotros...
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Re: Cuatro palabras de despedida.

Mensaje  Invitado el Lun Ene 28, 2013 4:16 pm

-Disculpen...

Me giré de golpe hacia la puerta. No esperaba que nadie más se acercara. Miré al extraño tratando de disimular un deje de desconfianza. A aquellas alturas bien podíamos esperar que alguien hubiese enviado un espía... o que ya lo hubiera hecho. Desde que Maccius dijera, como de pasada, que tenía la sensación de que ya conocían nuestras intenciones, no había conseguido alejar aquel pensamiento de mi mente. El instinto de un mago siempre era algo a tener en cuenta. Siempre.

Por otro lado... una vez se retiró la oscura capucha, el misterioso extraño resultó no más que un joven de aspecto cansado. Si era un espía, también era buen actor... Pero su sonrisa no me gustaba. Entorné los ojos y esperé, mientras en mi mente las sospechas volvían a reconstruirse a toda prisa como complejos castillos de naipes. La mitad de los mejores actores tenían un punto débil, algo de ellos que muchas veces no podían esconder porque era demasiado salvaje. La sonrisa sin alegría de aquel joven parecía la sonrisa de un lobo; tenía un matiz bestial que no encajaba en absoluto con su apariencia.

-Creo que tengo algo que os puede interesar muchísimo...


"Por supuesto que sí. Las palabras perfectas de un espía"

Ahogué un suspiro y deshice aquellos pensamientos. No tenía pruebas. Estaba nerviosa, preocupada, y me pesaban los párpados. Aquello era todo.


-¿Qué tienes que decirnos? -respondí con tono carente de emoción, mirándolo a los ojos.

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Re: Cuatro palabras de despedida.

Mensaje  Invitado el Lun Ene 28, 2013 11:52 pm

"Como si me gustara discutir estas cosas..."
Y allí estaba yo, Bronn Warg, sin querer ni necesitar más que un plan más o menos claro para las dos horas siguientes, siendo precavidos; discutiendo el modo de cambiar drásticamente el futuro de Idhún... Aquel no era mi terreno, ni mucho menos. La diplomacia tampoco era lo mío. Veía a Romanzha tratar los problemas, fueran gente o palabras, con una amabilidad natural y cortés, como si hubiera nacido entre los algodones y terciopelos de algún palacio perdido. Maldita cría... También Aira Y Maccius seguían aquel protocolo tácito. Las normas del diálogo parecían estar claras y aceptadas desde el principio hasta el final de la conversación.
En la compañía nunca habíamos hecho las cosas así, sencillamente porque no había hecho falta... aunque siempre era divertido ver estrellarse los modales de algún noble iluminado contra la crudeza de las palabras concisas.
Al final, decir las cosas claras era lo que ahorraba más tiempo.
En fin. Al menos no teníamos que tratar con tipos sofisticados.
-Disculpen...
Alguien apareció a mi lado, dirigiéndose hacia el interior del carro. Lo miré con cara de malas pulgas; demasiado educado para ser alguien de caminos, a menos que fuese uno de aquellos juglares finolis.
El desconocido no se presentó. En su lugar, nos dirigió una frase más bien sorprendente; decía tener algo que nos interesaba.
Romanzha se adelantó al resto, dándole pie a explicarse mejor. Yo me limité a echarle un vistazo rápido, vigilando de reojo que no llevara armas. No quise decir nada; ya intervendría si al final hacía falta.
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Re: Cuatro palabras de despedida.

Mensaje  Invitado el Mar Ene 29, 2013 1:03 am

Off: cuánta gente, dios xD



-De acuerdo -reí, levantando ambas manos en gesto de rendición-. La verdad es que le tengo cierto apego a mi vida, aunque no lo creas. Al final uno se acostumbra a respirar... Pero te tomo la palabra. Me debes un vuelo -desvié un instante la mirada al cielo nocturno. No había estrellas aquella noche, pero las nubes estaban inmóviles, como un manto pesado e inamovible, sin un soplo de viento que perturbase su quietud...
Había un ambiente confuso aquella noche; a un momento parecía estar a punto de llover y al siguiente el firmamento se presentaba como la más clara madrugada de verano. Las nubes eran el secreto. Parecían estar esperando algo.
"Tiempos de guerra..." recordé el principio de un viejo refrán aprendido muchos años atrás, pero no conseguí recordar el resto.
La mirada de Valzeretta siguió el vuelo repentino de un halcón que irrumpió en el campamento, silencioso y rápido como una flecha, para posarse en el hombro de una de las recién llegadas, Aira. No pude evitar preguntarme por su procedencia, y el mensaje que debía de llevar... pero cerré los ojos e intenté olvidarlo. No me interesaba entrar en aquella conversación de momento. Ya les preguntaría a Romanzha o al mercenario qué se había acordado.
Además... tenía que encargarme de la dragona, o eso creía entender. Señalé con gesto despreocupado una de las hogueras más pequeñas.
-Vamos a sentarnos un rato por aquí. Sé cómo funciona ese puñal tuyo que te permite "cambiar" de forma, pero es lo único que sé de ti. Y tú sabes cómo me llamo y cómo me llaman, y es, del mismo modo, lo único que sabes de mí -dibujé una sonrisa en mi rostro-. Para integrarte en un grupo como éste, lo único que puedes y tienes que hacer es meterte como puedas entre toda la gente, reírte cuanto toque y hacerte oír de vez en cuando. Seguro que ya están contando historias en torno a todos estos fuegos... nada mejor para aprender algo de nosotros, las razas inferiores -acabé con tono burlón.
Me dirigí hacia allí haciéndole un gesto para que me siguiera, y me senté junto al fuego, haciendo hueco para ambos entre unos cuantos guerreros desconocidos.
Esperaba que Romanzha y el resto terminasen con una buena estrategia... fue entonces cuando vi que alguien se acercaba a ellos. Me recordé justo a tiempo que no quería inmiscuirme en aquel asunto y les di la espalda, girándome hacia el fuego.
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Re: Cuatro palabras de despedida.

Mensaje  Invitado el Vie Feb 01, 2013 5:56 am

Ya no era mi primera viajé y me había cruzado en mi largo camino con seres bastante distintos en que tuve que luchar para sobrevivir. Mis ropas estabán todas en muy mal estado por eso resolví parar en una posada para descansar y cambiar de ropa. Al entrar veo un conjunto de muchas personas en la posada lo que no era muy normal siempre que pasaba por allí ver tanta gente reunida.
Mi aire estaba serio y sereno y subí las escaleras sin decir nada a aquél conjunto de personas que yo misma desconocia.

Me cerré en la habitación, me bañe y cambié de ropa muy rápidamente y me quedé mirándo por la ventana de la habitación.
Lluvia mucho y era una pena no conseguir seguír la viajé. Solté un suspiro mientras mis 3 dragones salierón de mi malets y se acercarón a mi subiendo por mi cuerpo. Dos se quedarón en cada hombro y el otro se quedó entre mis brazos. Para esos tres dragones yo era su madre y en realidad era yo siempre que cuidaba de los animales en especial los Dragones porque me fascinabán mucho.
Ellos se encontrabán con hambre por eso les dí un poco de carne fresca y crua que yo traía en otra maleta. Los alimenté uno a uno mientras en la habitación se conseguía escuchar un poco de la charla de aquél conjunto de personas desconocidas.
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Re: Cuatro palabras de despedida.

Mensaje  Kvothe el Dom Feb 03, 2013 5:50 pm

Uno tras otro los segundos pasaban, y con ellos el tiempo que le quedaba a Kvothe. Palabras de sangre mascullaron entre sus labios, arrastrados por el viento y perdiéndose en sus ondulaciones. Era un tono inaudible, pero las palabras que pronunciaba eran terribles... impropias de un buen caballero, dirían aquellos que lo conocían bien. - Os espero en las lejanías de Awinor, un pequeño pueblo habitado por humanos. - Dice, ya carecía del tiempo suficiente para contárselos. Todos sus esfuerzos para alcanzarles habían sido inútiles... - El mundo entero va a explotar en guerra. En cuanto necesitéis ayuda... venid a mí - Apto seguido se dio la vuelta, su sonrisa había sido sustituida por una expresión de templanza... todo en el parecía apagado. Poco a poco, la chispa de sus ojos iba perdiendo fuerzas...

Movió sus manos asta la capucha y se la volvió a colocar. Unos pasos bastaron para desaparecer entre las sombras, condenado a vagar.

Off: mierdipost a la vista (?). Me voy del tema, se me agotó el tiempo.
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Re: Cuatro palabras de despedida.

Mensaje  Invitado el Dom Mar 03, 2013 5:15 pm

Recordar la desbandada era casi tan divertido como oscuro.
En el preciso momento en el que el primer grito consiguió alzarse por encima del alboroto general, ya se me había colado en el pecho la sensación opresiva y alarmante de que algo iba condenadamente mal. Entonces vi las lunas emerger como tres realidades diferentes de luz, avanzando a una velocidad anormal por el firmamento. La luz del cielo, de la tierra, de los árboles, cambió. Me llevé la mano a la espada instintivamente, como si pudiera hacer algo para combatir aquella luz sangrienta, a la vez que estallaba el caos. A mi alrededor, todos eran presa de la sensación que emanaba la luz.
Sabía lo que sentían todos. Era una mezcla oxidada de miedo, presión e irrealidad, como si nos hubieran catapultado de repente a un sueño imposible.
Alguien me golpeó al pasar. Alerta, devolví el empujón automáticamente, pero cuando me giré no supe distinguir a quien había chocado conmigo. El tono de los gritos había cambiado. La alerta se había transformado en una extraña serenidad oscura, y las palabras se confundían mientras el instinto de supervivencia tomaba las riendas... no había tiempo para pensar, pero era muy poco como para perderlo actuando sin pensar. Todos sabían lo que había pasado en la última conjunción. Todos sabían lo terrible que era el poder de los dioses.
-¡No te quedes aquí! -alguien se detuvo un instante cerca de mí, y distinguí la mirada dura de Jadz. Había desenvainado su espada.
-Esto ha terminado aquí y ahora -gruñí-. Vamos con los otros. Nos largamos -ambos echamos a correr entre la muchedumbre, entendiéndonos sin palabras. A nuestro alrededor, todos habían hecho exactamente lo mismo que nosotros. Aquella luz provenía del poder de los dioses. Fueran los Seis o el Séptimo, daba igual: Idhún recordaba. Era la misma luz que había hecho arder a los dragones una vez. Era el mismo poder que había robado la vista de todos los pueblos de las llanuras y había quemado los oasis de Kash-Tar hacía ya mucho tiempo. Tal vez no fuera así, tal vez no hubiera peligro, pero Idhún recordaba. Nadie estaba dispuesto a quedarse al descubierto esperando a ver si la luz lo reducía a cenizas. Habían decidido sus prioridades en pocos pensamientos, y las prioridades tendían a estar más cerca del hogar y la familia que de la rebelión y la paz de la tierra. Los de la compañía lo teníamos más claro aún desde el principio. Que se quedaran los héroes y los reyes peleando con sus brillantes ideas. Pensé un instante en Romanzha, en las hogueras apagadas a pisotones, en la chica del carro. Habría sido una buena historia. Habría podido quedarme y fingir ser un héroe por un rato. Pero no tenía ganas de engañar a nadie, y no habría vuelto atrás ni por el recuerdo de mi madre muerta.
"Los Seis" pensé, entornando los ojos. Recordé el final de una vieja oración "Gracias a los Seis por la vida y lo que ésta nos regala. Gracias a los Seis por la luz de nuestro mundo".
Seguro que los bárbaros ciegos también dieron gracias por aquella luz.
Vislumbré a muchos de los nuestros corriendo en nuestra misma dirección. Pronto quedaron atrás los restos de la multitud. Todos conocíamos la zona. El escondite más cercano era un viejo molino semiderruido en el corazón del bosque. Nos atrincheraríamos allí hasta que pasara el peligro, pero sospechaba que nadie sabría exactamente cuándo acabaría aquel peligro.
-¡Nurgon!
El grito de alarma me sorprendió. Soltando una maldición, derrapé y desenvainé a la vez que giraba sobre mis talones. Efectivamente, un caballero armado nos perseguía a caballo. No sabía si se había vuelto loco en aquel momento o se le había caído a su madre de niño, pero en aquel momento fue más importante su espada atravesando el pecho de pajarillo de Wylla, la huérfana a la que Maldara y Jadz estaban enseñando a luchar. Una rabia sorda se apoderó de mí. La compañía tenía contados los inconvenientes, y aquel era el peor. Ver morir a los críos que no conseguían aprender rápido o que no tenían la suficiente suerte era el pan de cada día, pero no podías dejar de verlos como el crío que podrías haber sido tú. Que aquellos niños fueran ladrones y asesinos, sin embargo, cambiaba la perspectiva de aquellos que los perseguían.
Llegué hasta él rápido como una serpiente, pero tuvo tiempo de dejar caer a la niña muerta y detener mi primer golpe. Cruzamos miradas afiladas como el acero. "No era más que un pajarillo", dije con los ojos. Los suyos respondieron "No era más que una alimaña. Y se habría transformado en una mucho peor".
-Como yo -solté una risa hosca, sin apartar la mirada. Él parpadeó, sorprendido, y el puñal de mi otra mano se clavó en su cuello. Le quité la espada con un golpe de la empuñadura y retorcí el puñal con un gruñido, derramando una cascada de sangre sobre su peto. El caballo hizo ademán de encabritarse y pude sujetarlo a tiempo, pero para cuando conseguí desembarazarme del cadáver y trepar a la silla, no quedaba un alma en las inmediaciones... y apenas me había dado tiempo a nombrar a la madre del muerto cuando el sonido de cascos a mi espalda me hizo girarme de golpe. El imbécil de Nurgon tenía compañeros.
El resto fue huir.
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Re: Cuatro palabras de despedida.

Mensaje  Maccius Maker el Lun Mar 04, 2013 4:29 pm

DEJO POST

I have to go... I'm sorry (?).
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