Ficha de Slig

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Ficha de Slig

Mensaje  Invitado el Vie Sep 09, 2011 6:42 pm

NOMBRE: Slig

RAZA: Szish

EDAD: 26

SEXO: Masculino

DESCRIPCIÓN FÍSICA: Slig es de complexión delgada, aunque no por ello hay que subestimar su fuerza. Es alto, aproximadamente 1,90 m pero ésta altura se ve mermada al ir casi siempre con su largo cuello encorvado. Su cabeza es achatada, con una cresta de púas blandas y membranosas en la parte superior que puede erizar y retraer a voluntad, lo cual es un gesto que acompaña perfectamente a sus emociones. Sus ojos son casi como los de un camaleón, independientes el uno del otro, de color verde intenso y de pupilas rasgadas. Posee unos dientes afilados y una lengua bífida que le hace sisear a menudo, al igual que todos los Szish. Su cola es larga y provista en su extremo de las mismas púas membranosas. Es muy retráctil y se sirve de ella como de una tercera mano.

Su mano izquierda solo posee tres dedos, pero nunca cuenta la verdad sobre lo que le ocurrió a sus dos dedos mutilados, inventándose cada vez una historia diferente. Cojea bastante de su pierna derecha, lo que le sirve para contar aún más historias sobre el motivo de ésta dolencia.

Sus piel está cubierta de escamas lisas, cuyo color puede variar sutilmente según el humor del Szish (aunque también puede cambiarlo a voluntad). El color más habitual en él es el morado.

Sus vestimentas habituales consisten en ropajes raídos, desgastados y remendados, de color oscuro. Lleva una capa hecha a partir de trozos de otras prendas y no lleva calzado, pues le resultan demasiado incómodos y de esta forma sus pies pueden agarrarse mejor a las superficies.


FOTO: By me
Spoiler:

DESCRIPCIÓN PSICOLÓGICA: Sibilino, charlatán, embaucador y mentiroso. Slig puede calificarse con todos esos adjetivos. No es una mala persona, pero tampoco hace nada para demostrar lo contrario. Simplemente se decanta por hacer lo que debe hacer para sobrevivir: preocuparse por sí mismo y no meterse en problemas ajenos. Prefiere mantenerse alejado de los conflictos, y según su forma de ver las cosas el ayudar a otros no reporta más que problemas.

Es inteligente, bastante enigmático, y casi nunca responde directamente a las preguntas. Es difícil ganarse su afecto o amistad, pues tiene un carácter bastante desconfiado. Detesta por encima de todas las cosas que se burlen de su acento y, a pesar de no tener un carácter conflictivo, se toma muy a pecho las ofensas.

No presenta gran respeto hacia los Sheks, rasgo curioso en un Szish, pero esto se debe simplemente a que jamás se ha topado con uno cara a cara. No se le ha inculcado la obediencia hacia estos seres, pero aún así no consideraría inteligente despreciar a estas criaturas, así como también se cuidará de los Dragones. No obstante, sí que muestra gran respeto y admiración por los Unicornios, pues estas bellas criaturas son las que otorgan el don de la magia, algo muy deseado por él.

En sus ratos libres le gusta practicar sus trucos y tocar su guitarra, lo cual se le da bastante bien considerando el hecho de que solo cuenta con tres dedos en su mano derecha. En alguna ocasión puede ser visto pidiendo limosna junto a su instrumento.

De vez en cuando realiza trabajos sucios para mafias y otra escoria de la sociedad, llevando cargamento de contrabando a su destino para ganarse unas monedas… y es que el mundo del espectáculo muchas veces no satisface a iun estómago hambriento.

HABILIDADES:

- Slig es muy carismático. Sabe hacerse escuchar y cómo engatusar a la gente con sus palabras. Es, en resumidas cuentas, un charlatán que con su picardía sabe apañárselas para salir de situaciones comprometidas sin recurrir a la violencia. Esto no significa que sea un negado para la lucha, y subestimarlo suele ser lo último que hacen sus rivales antes de encontrarse con su acero.

-Es escurridizo y aunque no pueda correr rápidamente debido a su cojera, tiene buenos reflejos y puede moverse en el más absoluto sigilo de ser necesario. Sus escamas además pueden cambiar sutilmente de color, ayudándole a pasar desapercibido (aunque no llega en absoluto al punto del mimetismo).

-Posee un rango de visión muy amplio, pues sus ojos pueden moverse independientemente el uno del otro.

DEFECTOS:

-Cojea bastante de su pierna derecha, lo cual es un gran obstáculo para la lucha y para las situaciones que requieren de una carrera rápida.

-Su mano izquierda solo posee tres dedos, por lo que le es imposible manejar armas más pesadas que una daga con ella y resulta complicado para él realizar tareas que requieran de ambas manos.

-Necesita humedad para mantener su piel hidratada. No le agradan los climas calurosos por esto. Cuanto más sequedad posea el ambiente, antes mermarán sus fuerzas y se cansará.

AFICIONES: El ilusionismo; viajar; la magia; tocar la guitarra; la buena conversación.

COSAS QUE ODIA: Las ofensas contra su persona; los climas secos; los guardias; los conflictos armados.

PASADO:

El pasado, pasado es. O al menos eso es lo que piensa Slig. Se crió en Vanissar pero su familia, o mejor dicho, clan, no era precisamente convencional. Todos ellos eran ladrones, timadores, embaucadores… en resumidas cuentas, gente de dudosa reputación que hacía lo posible por ganar unas cuantas monedas para el día siguiente. Slig espabiló muy pronto, siendo instruido en estas artes y ya desde que tenía uso de razón era usado para los más elaborados timos de sus compañeros.

Tras una vida de fechorías, a los doce años fue capturado por el dueño de una herrería que pretendía asaltar. Éste hombre le propinó una buena paliza, destrozándole una pierna y cortando dos dedos de su mano sin que su clan se atreviera a intervenir. Sintiéndose traicionado por los suyos, Slig marchó de Vanissar para hacer su propia vida, lejos de esos traidores. Pero… ¿cómo iba a ganarse la vida si no era robando o timando? Después de la lección que había aprendido a base de golpes, no le resultaba nada atrayente la idea de volver a robar, por lo que marchó de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, buscando a alguien que pudiera darle un trabajo.

Tras un par de meses pasando hambre y sin una sola moneda en su bolsillo, Slig se topó con una carreta en mitad del camino. El hombre que la conducía era un charlatán feriante, un ilusionista, que si bien no era un mago consagrado conocía varios trucos que hacían las delicias de los ojos de los espectadores. Se dio la casualidad de que el hombre, un humano entrado en años llamado Zaul, hacía tiempo que buscaba un ayudante para sus números y Slig no podía pasar por alto tal oportunidad. Podría hacer lo que mejor sabía hacer… de una manera socialmente aceptable. ¿Qué más podía pedir?

Tras diez años aprendiendo el oficio del ilusionismo, podría decirse que Slig había aprendido todo lo que podía aprender de Zaul. El hombre ya había quedado convertido en un anciano decrépito, condición agravada por las precarias condiciones en las que vivían, pues hacía tiempo que no conseguían buen público. No pasó mucho tiempo hasta que el viejo Zaul finalmente exhaló su último aliento, legándole a Slig su vieja carreta y todos sus artilugios.

Ha pasado cuatro años desde la muerte de Zaul, y Slig sigue vagando por todo Idhún para mostrar al mundo sus números y encandilarles con su palabrería. No obstante, se pregunta cómo será la magia de verdad. Cómo sería ser un auténtico mago. Sueña con ser bendecido con el don de la magia para, tal vez, poder llevar una vida distinta a la que ha conocido hasta ahora.
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